domingo, 28 de febrero de 2010

Los primeros griegos: los micénicos

Hacia 2.000 a.C. dos pueblos procedentes del sur de Rusia (actual) llegaron a Grecia. A lo largo de los siglos, se unieron con otros pueblos y se asentaron en el sur de Grecia. Se los conoce por el nombre de aqueos o micénicos, cuyo nombre está tomado de la población más importante, Micenas.

Fortalezas construidas por gigantes: hacia 1.300 a.C. los micénicos construyeron ciudadelas, que la más importante era Micenas. Situada en una colina rocosa, era el perfecto refugio en caso de ataque. Un palacio dominaba la fortaleza. Sólo los muros son tan impresionantes, que los griegos creyeron que habían sido unos gigantes, los cíclopes, los constructores.

Dos leones protegían la entrada a la ciudadela. El bloque de piedra sobre el que están esculpidos es tan pesado como un vagón de tren.

Una sociedad dirigida por un rey: cada ciudad micénica era independiente y estaba gobernada por un rey. Un comandante en jefe lo ayudaba a dirigir el reino. Los sacerdotes y las sacerdotisas se encargaban de los lugares sagrados. Los esclavos servían al rey. Pero la mayor parte de los micénicos eran campesinos, artesanos especializados o comerciantes.

Un pueblo conquistador: los micénicos fueron unos grandes conquistadores, pues conquistaron: gran parte de Grecia, Troya (la Turquía actual), Silicia y Egipto. Eran famosos guerreros, que fabricaban puñales y lanzas. Sus jefes llevaban armaduras hechas con placas de bronce articuladas, cascos y conducían carros tirados por caballos.

Un pueblo religioso: su religión es la de los greigos, ya que creían en Zeus, Hera, Poseidón y Atenea, que eran los más conocidos. También daban culto a los árboles y a las montañas. Además, los planos de los palacios recuerdan a los futuros templos de los griegos.

La caída del mundo micénico: hacia 1.100 a.C. unos terremotos y el ataque de los dorios llegados al norte destruyeron los palacios y los lugares micénicos. Después, los dorios llegaron al Peloponeso, y se instalaron allí. Aunque la ciudad fue reconstruida, nunca llegó a tener el mismo esplendor. Los años siguientes son malos para la historia de Grecia, por esa razón se la llama "los años oscuros".

La máscara de Agamenón: cuando Heinrich Schliemann, un aventurero alemán, descubrió esta máscara de oro en una tumba de Micenas, creyó haber encontrado la del legendario rey Agamenón. En realidad, esta máscara mortuoria es la de otro jefe de la ciudad, que vivió mucho antes.

Las tumbas micénicas: los micénicos construyeron tumbas inmensas para sus jefes. Algunas son tumbas en fosa, grandes cavidades excavadas en la roca. Otras son tumbas de cúpula, un largo pasillo conduce hacia una gran cámara funeraria abovedada, y todo está recubierto de una pila de tierra.

Los arqueólogos han encontrado numerosas sepulturas de hombre, mujeres y niños, así como valiosos objetos: máscaras y vasos de oro, espadas, diademas...

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